La crisis en el IMSS

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El IMSS de Zoé Robledo está en retroceso en sus propios indicadores de desempeño. Se desploma la calidad, la atención en tercer nivel y hasta el manejo de la diabetes. Pero Claudia Sheinbaum dice que quiere "universalizar la salud" para que todos podamos ir a sus unidades médicas. Si el IMSS no puede garantizar calidad para sus propios derechohabientes, ¿cómo pretende el gobierno abrirlo a toda la población sin más presupuesto, sin más médicos y sin más infraestructura?: El futuro del IMSS será de más saturación y menos calidad. De acuerdo con el Avance de la Evaluación del Desempeño que documenta la periodista Lourdes Mendoza, en marzo 2026 el promedio nacional de desempeño del IMSS apenas llega a 60.9%. Es un resultado mediocre bajo sus propios criterios de evaluación. De los 35 Órganos de Operación Administrativa Desconcentrada, antes delegaciones, ninguno alcanzó el desempeño esperado. Cero de 35. Ni una sola delegación llegó al 80% que el propio IMSS considera aceptable. De los 25 hospitales de alta especialidad (UMAE), los hospitales más importantes del país, ninguno alcanzó desempeño esperado. Además, 19 de 25, es decir, el 76%, están calificadas con “desempeño bajo”. El promedio nacional de desempeño de estas unidades fue de apenas 72.1%. La tasa de mortalidad por Infarto Agudo al Miocardio aumentó 156% entre 2019 y 2024. Un dato gravísimo para una institución que debería estar mejorando su capacidad de atención oportuna, no retrocediendo. En cáncer cervicouterino, el desempeño nacional fue de apenas 44%. En enfermedades crónicas, como diabetes mellitus e hipertensión, el cumplimiento nacional apenas llega a 52 por ciento. La salud neonatal también muestra una señal de alarma. El indicador nacional cayó de 80.7% en enero a 61.9% en marzo. Una caída grave en apenas tres meses. Mientras el IMSS se deteriora en sus propios indicadores, el gobierno insiste en vender la idea de que todos podrán atenderse en sus unidades médicas.