La derrota del Estado

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La confirmación de que los cárteles controlan parte del territorio nacional se dio el lunes en Morelos, donde criminales y población civil salieron al rescate de un capo de medio pelo y derrotaron al Estado. En Sinaloa hay una mortandad de guerra civil desde la caída del gobernador Zambada. Rocha Moya, el gobernador títere, no ha sido entregado a Estados Unidos por lo que pueda decir en la Corte de Manhattan. El cálculo, hasta ahora, es que son preferibles nuevos aranceles a descubrir los pactos criminales de los cárteles y gobiernos estatales y el financiamiento a campañas de Morena. Por eso mataron a Sergio Carmona, el rey del huachicol, que entregó dinero al líder de Morena, Mario Delgado (hoy secretario de Educación Pública) y al actual gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal, para apoyar a Morena y que lo dejaran trabajar, como señaló el entonces asesor jurídico del presidente López Obrador, Julio Scherer Ibarra, en el libro que escribió con Jorge Fernández. Baja California es gobernada por el narco y el gobierno federal no toca a la colmena del crimen organizado en esa entidad, por donde pasa la mayor parte del fentanilo a Estados Unidos. Lo sucedido el lunes en Morelos fue más que una derrota armada: fue una derrota moral del ideario obradorista. El gobierno, con todo y una bolsa billonaria para “atender las causas” de la delincuencia, ha fracasado en ganarle pueblo al enemigo de la sociedad. Al contrario, lo que se vio es el resultado de la protección (o colusión en el caso de Morelos) a los grupos criminales, durante los seis años del obradorisno. Son los cárteles los que han sumado pueblo a sus filas, lo que los hace imbatibles por largo tiempo. Es cierto lo que dijo la presidenta Sheinbaum, de que la población salió a defender al líder criminal que fue detenido. Así, no habrá solución sin sangre inocente. Sicarios y pobladores bloquearon calles en cuatro municipios con vehículos en llamas y secuestraron a agentes de la policía estatal. Ganaron. ¿Cómo van a recuperar territorio, con población civil del lado los delincuentes? Más de un tercio del país está en poder de dos grandes cárteles y alrededor de 150 grupos criminales, lo hacen ingobernable en el momento que los delincuentes así lo decidan. O mandan los grupos armados con la complicidad o la vista gorda del Estado, o hay rebelión armada de la población civil aliada al crimen. Si el gobierno quiere recuperar terreno y autoridad, lo que sigue es el enfrentamiento armado entre mexicanos. En Morelos operan entre 11 y 14 agrupaciones criminales y dos macromafias: el Cártel Jalisco Nueva Generación y la Familia Michoacana. Guerrero, su vecino, tiene 17 grupos criminales. Entre ellos se disputan las rutas del tráfico de drogas a la Ciudad de México. ¿Qué programas de integración comunitaria ha hecho Morena en Guerrero? ¿Qué iniciativas de cohesión de las comunidades llevó a la práctica en Morelos el “crack” Cuauhtémoc Blanco o su sucesora? ¿Y qué tal Oaxaca? ¿Michoacán? El daño causado por Morena a la convivencia en el país tardará muchos años en revertirse, y no se va a lograr con ese partido en el gobierno. Tampoco con el PAN, ni con el PRI o con MC. Es tal la erosión del tejido social y la penetración de la actividad criminal en la economía y en la política, que sólo un gran pacto multipartidista, con la sociedad civil y el gobierno en turno, podrá dar inicio a la recuperación del México que hemos perdido.