La educación no puede ajustarse al calendario de un evento deportivo. Reducir o adelantar el ciclo escolar bajo el argumento del Mundial de Futbol sería una decisión equivocada para México y Baja California. Hoy enfrentamos retos importantes en comprensión lectora, matemáticas y competitividad educativa. Necesitamos fortalecer la educación, no reducir el tiempo efectivo de clases. Además, una medida así impactaría directamente a miles de familias trabajadoras y a la dinámica económica de distintos sectores. El derecho a la educación debe entenderse como acceso a una educación de calidad, que prepare a niñas, niños y jóvenes para un entorno cada vez más competitivo y exigente. Las decisiones educativas deben construirse escuchando a padres de familia, docentes y especialistas, siempre poniendo en el centro el interés superior de las nuevas generaciones.