La lección del atajo de los Donner

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Por Carlos Pareja ¿Alguna vez has tomado un atajo que acabó siendo el camino más largo? En 1846, 87 personas encabezadas por la familia Donner salieron de Springfield, Illinois, con destino a California. Para que te hagas una idea, eso son más de 3.500 kilómetros. En 1800. Pero claro, era el sueño americano en su máxima expresión: hacer fortuna e iniciar una nueva vida al otro lado del mundo. El viaje era brutal. Varios meses de camino, con la amenaza constante de ataques de los indios, enfermedades y condiciones climáticas extremas. Pero había una ruta conocida, una ruta que habían recorrido cientos de personas antes que ellos. Larga, sí. Dura, también. Pero funcionaba. A mitad de camino, exhaustos y desesperados por terminar cuanto antes, aparece un tipo. Un explorador de Ohio llamado Lansford Hastings. Y les hace una promesa irresistible: "Puedo ahorraros 3 o 4 días de viaje". Un atajo por lo que hoy es Utah. Más directo. Más rápido. Más fácil. Y claro, los Donner, agotados, aceptaron. Error. El "atajo" de Hastings resultó ser mucho más largo y arduo que la ruta tradicional. Les hizo atravesar el desierto del Gran Lago Salado en pleno verano, con un calor sofocante de más de 30 grados. Perdieron casi todos sus bueyes y se quedaron sin agua. Y lo peor de todo: en lugar de ahorrar 3 días, el atajo les costó un mes adicional. Un mes que resultó fatal. Ese retraso hizo que llegaran a las montañas de Sierra Nevada en pleno invierno, en lugar de finales de otoño. Tuvieron que cruzar bancos de nieve de hasta 6 metros de altura, puesto que el invierno de 1847 fue uno de los más duros registrados. De las 87 personas que iniciaron el viaje, solo sobrevivieron 48. Todo por buscar un atajo. Y esto, amigo mío, pasa también en la inversión. La tentación del atajo es brutal: La criptomoneda que te va a hacer rico en dos semanas El curso de trading de 29€ que te promete un 1000% de rentabilidad El "método secreto" que los fondos de inversión no quieren que conozcas O las acciones que lo "van a petar" según el gurú de turno de YouTube Todos prometen lo mismo: ahorrarte tiempo, esfuerzo, y años de aprendizaje. Y todos, absolutamente todos, te acaban costando más caro que si hubieras tomado el camino tradicional desde el principio. Porque en inversión, como en el viaje de los Donner, no hay atajos. O mejor dicho: los atajos que existen son trampas. Pero tú lo que necesitas no es un atajo. Es un plan sólido. Una estrategia. Una guía. Una ruta que te lleve a tu destino de la mano de alguien que ya haya hecho el camino antes.