La tómbola de la suerte

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Para un joven recién egresado de derecho, con la reforma al poder judicial, va a ser más fácil convertirse en juez o magistrado que sacarse la lotería o el MELATE. Las probabilidades de atinarle al MELATE son prácticamente cero, 0.00003%; las posibilidades de convertirse en un administrador de justicia son infinitamente más altas. Esta semana, el presidente López Obrador, dio a conocer el «método de la suerte» para seleccionar a los candidatos a jueces y magistrados del Poder Judicial. PRIMERO. Todos tendrán pase automático: “Cómo se llaman a los que sacan buenas calificaciones y van al CCH…? Pase automático, esos tienen pase automático para ser juez. Es uno…pero pueden inscribirse 10 para ser juez, 20, 30, 50”. SEGUNDO. Formar un «Comité Seleccionador»: “¿Y cómo se resuelve? Bueno pues se hace una selección, a ver, ¿cómo están las calificaciones? ¿terminaste la escuela? Y un comité va seleccionado, éste fue buen alumno para cuestiones penales, para cuestiones civiles”. TERCERO. LA RIFA: “Y si quedan muchos, ¿cómo se llama la rifa? Insaculación, para que no se burlen, para hablar físico, «la suerte», órale, vámonos y democrático, que el pueblo decida. El CUARTO paso será la campaña política y, el QUINTO, la elección en las urnas y… de ahí… a ponerse la toga y a impartir justicia… Así de facilito. La preparación es importante, ‘pero no mucho’, dijo el presidente, quien tardó 14 años en terminar la carrera y, fue un estudiante «extraordinario», (una gran cantidad de materias las aprobó en exámenes extraordinarios): “La preparación es importante pero más los es la integridad, que la persona sea incorruptible, que tenga principios, ideales, que resista las tentaciones del poder y del dinero”. La experiencia judicial, más que un requisito, es una tacha para López Obrador. “Entre más experiencia, aprenden más trucos, más mañas. En cambio, un joven que está saliendo ilusionado, un idealista del derecho, con deseos de impartir justicia…es una garantía”. Las rifas, el azar, la suerte, las campañas políticas, las urnas, los votos, el pueblo; serán la guía para que los legisladores engendren al «Nuevo Poder Judicial Mexicano». Todo diseñado por quien afirma que “gobernar no tiene ciencia”, de ahí que, siendo un estudiante de exámenes extraordinarios, gobernó al país con resultados extraordinarios: “Pacificó al país, creó un sistema de salud como Dinamarca; un sistema educativo de excelencia y, con su reforma, un «extraordinario» sistema de justicia”. Imagen tomada de Nexos.