La vocación centralista del Paquete Económico 2027

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Por Lourdes Morales Canales y Francisco Gutiérrez El contexto que aquí desarrollamos es la “pereza fiscal” instalada en los gobiernos estatales y la priorización política en el uso y destino del presupuesto público por parte de la Federación. La consecuencia de este statu quo: estados de la república dependientes económica y políticamente del gobierno central y con escasas capacidades para fortalecer su autonomía y desarrollar sus propias políticas públicas. Pero vamos por partes. Los estados y municipios del país obtienen ingresos principalmente por dos vías: su propia capacidad de recaudación y los recursos que la Federación les otorga a través del llamado “gasto federalizado”. La asignación de este monto está establecida en la Constitución y se rige por la Ley de Coordinación Fiscal. A pesar de que México se define como una república federal, según la cual la distribución del poder y de ciertas competencias se reparten entre los estados, el diseño normativo favorece que el ejercicio real del poder político y económico sea cada vez más centralizado. La “pereza fiscal” que mencionamos tiene que ver con las capacidades de recaudación de los estados. En promedio, 75 por ciento de los ingresos de cada entidad (sin contar a la Ciudad de México) proviene del gasto que le asigna el Gobierno. Es decir que solamente 25 por ciento corresponde a lo que el propio estado recauda. Las finanzas de Guerrero, Chiapas, Oaxaca o Tlaxcala dependen 90 por ciento del gasto federalizado. En contraste, los estados que más recaudan son: Baja California, Quintana Roo y Nuevo León, que en promedio dependen de este recurso en 50 por ciento. A principios de septiembre se dio el banderazo de salida para la discusión del Paquete Económico 2027. El proyecto del presupuesto que guiará el gasto público para el próximo año nos muestra las prioridades, fuentes de financiamiento y capacidades de política pública del Gobierno. Es además una radiografía del estado de las finanzas públicas del país. Con él, los gobiernos estatales cuentan con una idea sobre los recursos que llegarán a sus arcas. En términos generales, la Secretaría de Hacienda propone un gasto neto pagado de 10 billones 636 mil 488.1 millones de pesos. Sin embargo, como los ingresos públicos se estiman en solo 9.157 billones de pesos, habrá un déficit presupuestario de 1.35 billones de pesos —equivalente a 3.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB)— que tendrá que financiarse con deuda pública. Además, de cada 10 pesos aprobados, siete ya están comprometidos entre pensiones, salarios fijos, transferencias a estados y costo de la deuda, como bien señala el Análisis de México Evalúa del Paquete Económico 2027. La distribución de recursos para cada estado se asigna fundamentalmente con base en la combinación de cuatro factores: 1. El PIB de cada entidad. 2. Su capacidad recaudatoria. 3. El número de habitantes. 4. El nivel de rezago social y económico. egún el paquete presentado, se estima que el monto transferido a los estados en 2027 será de 3.04 billones de pesos. Esto es 4.6 por ciento superior a lo aprobado para 2026 y equivalente a 28.7 por ciento del monto total que el Gobierno federal pretende desembolsar. Sin embargo, si analizamos cada uno de los componentes del gasto federalizado, tenemos dos tendencias contrastantes. Por un lado, las participaciones y las aportaciones (ramos 28 y 33, respectivamente) han tenido un crecimiento sostenido a lo largo del tiempo, aunque el incremento en 2026 es menor a lo aprobado en 2015. Por el otro, los demás rubros que integran el gasto federalizado se han contraído respecto de 2015. De hecho, la reducción en los convenios de reasignación y los subsidios (Ramo 23) es superior a 95 por ciento. Otros rubros, como los convenios de descentralización, presentan un crecimiento de 18 por ciento respecto del año anterior, pero son 38 por ciento menores a lo aprobado en 2015, y los recursos de protección social a la salud son 26 por cientop menores. Todo ello confirma la vocación centralista del Gobierno federal. Si atendemos a la historia reciente, es poco probable que se realicen cambios sustantivos al Paquete Económico de aquí a su aprobación. Por lo tanto, este será el parámetro que tendrán los gobiernos estatales para estructurar su gasto. Mientras no haya un cambio de modelo seguiremos bajo este federalismo disfuncional y sin posibilidades de aportar al crecimiento de México. * Lourdes Morales es coordinadora del Programa de Ciudadanía de México Evalúa. Francisco Gutiérrez es investigador en dicho programa