Les urgía llegar al poder. Ansiaban gobernar este país y lo lograron engañando a los mexicanos. En seis años, Andrés Manuel López Obrador, lo corrompió. Lo baño de sangre inocente entregándolo al crimen organizado para poder sentarse en la silla presidencial y, desde ahí, consolidar una secta de corruptos, violadores, presuntos narco-gobernadores y débiles pensadores. Su fuerza está en la compra de conciencias, en generar más pobres que estiren la mano, en hacer de los jóvenes, mujeres y hombres entes sin aspiraciones. En dominar a los medios con dinero. México está en pleno oscurantismo, ¿cuándo vamos a despertar? Nos estamos convirtiendo en cifras... Claudia Sheinbaum no nos va a responder, no está en su naturaleza, no está en su sangre. La presidenta se autoexculpa de una responsabilidad que es suya, los desaparecidos son suyos, los muertos son suyos.