Logro incontrovertible

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Un logro indiscutible del presidente López Obrador ha sido su habilidad para dividir en dos al pueblo de México. El Nuevo Testamento, del cual es asiduo lector, es una de las fuentes de su inspiración divisoria: “No vine a traer paz, sino la espada. Porque he venido a poner en conflicto al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, a la nuera contra la suegra…”, (Mateo 10: 34). “El que no está conmigo, contra mí es, y quien no junta conmigo desparrama…”, (Lucas 11: 23). “Cuando eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” (Apocalipsis 3: 15). Iluminado por las enseñanzas del Salvador, o sintiéndose él, su lengua-espada ha sido el principal instrumento de la polarización: los buenos están con él, los malos en su contra. López promueve la división de la sociedad, la lucha de clases: “La polarización… viene desde hace mucho tiempo, desde hace siglos…la polarización tiene que ver con la desigualdad, unos cuantos tienen mucho y muchos tienen poco”, dijo en uno de sus discursos. Hace casi cuatro años, el 6 de junio de 2020, en Minatitlán Veracruz, parafraseo las consejas evangélicas, “nada de tibiezas… se está conmigo o contra mí” y, de ahí pal real, la agricultura del odio sigue siendo su principal arma política: “Qué bueno que se definan, nada de medias tintas, que cada quien se ubique en el lugar que le corresponde, no es tiempo de simulaciones…se está con la transformación, o se está en contra de ella…”. “Transformación o Transformación”, ¿Qué es eso?, quien sabe, pero no hay de otra. Nada de reconciliaciones ni claroscuros; eres de la 4T o adversario, liberal o conservador, trabajador o burgués, patriota o traidor, conformista-leal o aspiracionista-clasemediero. A lo largo de cinco años, de su boca justiciera plena de resentimientos, han salido todo tipo de descalificativos contra quienes que no creen en “su verda…”. Solo él es puro, incorrupto y modelo de perfección para el pueblo. «¡Duce!» … Como dijo Fidel: “Dentro de la Revolución Todo, Contra la Revolución Nada”.