Mayor recaudación no siempre es sinónimo de desarrollo

foto-resumen

Esta semana vuelvo con otra gráfica de Latinometrics, que hace un trabajo espectacular en poner los datos en contexto. Tuve un profesor en la universidad que repetía algo que se me quedó grabado: “un dato suelto no te dice nada, cobra sentido solamente cuando lo comparas con el de otros países”. Ingresos fiscales como porcentaje del PIB, promedio 2020 a 2024, para veinte países latinoamericanos frente al promedio de la OCDE La gráfica muestra justo eso. Compara los ingresos fiscales como porcentaje del PIB promedio 2020 a 2024 para veinte países latinoamericanos frente al promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Hasta arriba la OCDE con 33.9%. Después, Brasil con 32.1% y Argentina con 28.7%. Hasta abajo, en el otro extremo, Guatemala y Guyana con 13.9% y Panamá con 11.8%. El promedio regional del 21.3%. La lectura que he visto en redes sociales es: “Los países ricos cobran más impuestos, América Latina cobra menos y por eso, continúan los altos niveles de pobreza”. Pero tener mayor recaudación no siempre es sinónimo de desarrollo. Nicaragua, por ejemplo, aparece en cuarto lugar con 27 % del PIB. Recauda proporcionalmente más que Chile, más que Colombia, más que Costa Rica. No por eso ofrece a sus ciudadanos un Estado más eficiente o instituciones de mayor calidad que otros países de la región. Es más, en el último Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional obtuvo 14 puntos sobre 100, colocándose entre los tres peores países del hemisferio. En otras palabras, un cuarto del PIB de Nicaragua es para el régimen Ortega-Murillo. El problema, entonces, no es solamente cuánto recauda el Estado. También importa qué hace con lo que recauda. En el otro extremo, tenemos a Panamá, que recauda menos que cualquier otro país de la región y tiene uno de los ingresos per cápita más altos de América Latina . O Guyana, cuyo PIB se multiplicó gracias al petróleo. La gráfica no distingue entre un Estado que cobra mucho porque su economía es más productiva y uno que cobra mucho a costa de una economía reprimida por el aparato estatal. Los países desarrollados no construyeron sus instituciones con los niveles de recaudación que tienen hoy. Primero vino el imperio de la ley, la seguridad de la propiedad y la apertura comercial, después, la recaudación. Es decir, consecuencia de una economía productiva. Invertir el orden podría ponernos en aprietos. Un Estado puede aumentar su recaudación. Lo difícil es conseguir que una economía produzca más, que la inversión aumente y que los ciudadanos tengan mejores oportunidades. La gráfica nos dice cuánto recauda cada país. Pero no nos dice cuánto valor crea cada país, ni qué recibe el ciudadano a cambio de sus impuestos. La solución no es simplemente recaudar más, la solución es producir más. ¡Hasta la próxima! ****Directora de FEE Studios