México–Estados Unidos 2026. Cooperación y Coordinación Económica

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La relación económica entre México y Estados Unidos es una de las más profundas, complejas y estratégicas del mundo. Para 2026, ambos países enfrentan un entorno global marcado por la reconfiguración de cadenas de suministro, tensiones geopolíticas, avances tecnológicos acelerados y una creciente presión por fortalecer la seguridad económica. En este contexto, la cooperación y la coordinación económica entre ambas naciones no solo son deseables, sino indispensables para mantener la competitividad regional y garantizar estabilidad en América del Norte. México y Estados Unidos comparten una frontera de más de 3,000 kilómetros y una interdependencia económica que se ha consolidado durante décadas. Desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994 y su posterior actualización con el T-MEC en 2020, la integración productiva se ha profundizado. Para 2026, esta integración se expresa en cadenas de valor compartidas, especialmente en sectores como automotriz, aeroespacial, electrónico, agroalimentario y dispositivos médicos. Los flujos comerciales superiores a los 800 mil millones de dólares anuales, que convierten a ambos países en socios comerciales prioritarios. Movilidad laboral y de talento, que aunque regulada, continúa siendo un componente clave para industrias que dependen de mano de obra especializada y no especializada. Esta interdependencia significa que los desafíos económicos de uno repercuten directamente en el otro. Por ello, la coordinación estratégica es esencial para enfrentar los retos del entorno global. Para 2026, el T-MEC sigue siendo el marco institucional que regula la relación económica bilateral. Su diseño incorpora elementos modernos que permiten una cooperación más profunda. Sin embargo, el T-MEC también enfrenta presiones. La revisión prevista para 2026 obliga a ambos países a evaluar su funcionamiento y negociar ajustes. Este proceso abre oportunidades para fortalecer la cooperación, pero también puede generar tensiones si no se maneja con visión estratégica. Uno de los fenómenos más relevantes para 2026 es el auge del Nearshoring, impulsado por la necesidad de las empresas globales de reducir riesgos geopolíticos y acortar cadenas de suministro. México se ha convertido en un destino atractivo por su cercanía con Estados Unidos, su mano de obra calificada y su red de tratados comerciales. La energía es un punto central en la cooperación económica. Para 2026, Estados Unidos avanza en la transición hacia energías limpias, impulsada por incentivos federales y estatales. México, por su parte, enfrenta debates internos sobre el papel del Estado en el sector energético y el ritmo de adopción de energías renovables. Las cadenas de suministro de vehículos eléctricos y baterías requieren energía limpia para cumplir estándares internacionales. La competitividad manufacturera depende de un suministro eléctrico confiable y a precios competitivos. La infraestructura transfronteriza de gas natural y electricidad necesita modernización y expansión. La frontera México–Estados Unidos es una de las más transitadas del mundo. Para 2026, la modernización de infraestructura es un tema urgente. La revisión del T-MEC, el auge del Nearshoring, la transición energética y los desafíos globales obligan a ambos países a profundizar su coordinación. ***Profesor Investigador en Economía Internacional en El Colef. Distinguido miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores. Ha sido también profesor en la Universidad Iberoamericana, CISE, “fellow” y “guest scholar” en UCSD y profesor visitante en UC Irvine.