La balanza comercial de México que mostró que en los primeros cuatro meses del 2026 las exportaciones totales crecieron 21.83% anual, su mayor avance para un periodo igual desde 2010 (36.40%). Al interior, las exportaciones manufactureras crecieron 23.32%, ante el avance de 34.41% de las exportaciones manufactureras no automotrices, en donde el impulso se ha concentrado en las exportaciones de equipo de cómputo. En contraste, las exportaciones automotrices siguen acumulando una ligera contracción anual de 0.02%. En 2025, las exportaciones de equipo de cómputo crecieron 144.80% respecto al año anterior, convirtiéndose en el principal motor exportador del país. A la par, las exportaciones de autos nuevos disminuyeron 4.69%, tomando como referencia la partida arancelaria 8703, la cual comprende a los “automóviles de turismo y demás vehículos automóviles diseñados principalmente para el transporte de personas”. Con esto, el equipo de cómputo se convirtió en el producto más exportado desde México, quitando a los autos nuevos que estuvieron en primer lugar como producto de exportación durante 11 años consecutivos. En la industria automotriz, cuando las exportaciones aumentan, el empleo responde de forma rápida y directa. Ante un incremento de 1% en las exportaciones automotrices, el empleo de esta industria aumenta en promedio 0.0115% ese mismo mes, y el efecto persiste con una magnitud similar el mes siguiente. Considerando que esta industria emplea alrededor de 800 mil personas, cualquier movimiento en esa relación tiene un impacto significativo sobre el mercado laboral. En el equipo de cómputo la historia es distinta. A pesar de que las exportaciones mexicanas de computadoras se multiplicaron por aproximadamente tres veces entre 2018 y 2025, el empleo se mantuvo prácticamente estancado durante todo el período. Esto implica que no existe una relación entre el crecimiento de las exportaciones de equipo de cómputo y la generación de empleo en esa industria, ni en el corto ni en el largo plazo. En la industria automotriz, el empleo responde principalmente a tres variables: la actividad industrial de Estados Unidos, el tipo de cambio y los aranceles. Cuando la economía estadounidense produce más, México produce más y contrata más personal. Cuando el peso se deprecia de forma sostenida, los insumos se encarecen en términos de dólares y el empleo de la industria en México lo resiente. Lo mismo sucede con los aranceles. La imposición de barreras arancelarias en la industria automotriz redujo el empleo de forma inmediata y significativa. Ante los aranceles, el empleo automotriz en México se contrae en promedio 0.0067% en el corto plazo y 0.1057% en el largo plazo. Esto ocurre porque la industria automotriz está estrechamente integrado a las cadenas de producción norteamericanas. Esto implica que cuando Estados Unidos restringe el acceso a su mercado, México lo siente en su mercado laboral casi de inmediato. En la industria de fabricación de equipo de cómputo, los aranceles no tuvieron ningún efecto sobre el empleo, debido a que el arancel cobrado fue prácticamente nulo (0.45%). Sin una carga arancelaria real, es lógico que esta variable no genere ninguna respuesta en el empleo de esta industria. Sin embargo, en la ausencia de aranceles que impiden el acceso al mercado norteamericano, debió de haber aumentado el empleo de la industria, puesto que las exportaciones de equipo de cómputo subieron de manera significativa. El volumen exportado es una medida importante del dinamismo comercial de un país, pero la calidad de esa inserción exportadora, medida por su capacidad para generar empleos y encadenamiento productivo, es lo que determina si ese dinamismo se traduce en bienestar para la población. Como se comentó, en la industria automotriz, el crecimiento de las exportaciones aumenta el empleo en el corto y en el largo plazo, mientras que en la industria de fabricación de equipo de cómputo no existe una relación estadística significativa entre las exportaciones y el empleo. Este mismo patrón se ve reflejado en la inversión extranjera directa que recibió cada sector en 2025. En la industria automotriz, considerando las ramas de fabricación de automóviles y camiones (3361) y fabricación de partes para vehículos automotores (3363), la inversión extranjera directa sumó 6,613 millones de dólares, disminuyendo 29.60% respecto al 2024. En contraste, la rama de fabricación de computadoras y equipo periférico (3341) recibió 177 millones de dólares, con una caída de 7.12% respecto al 2024 que contrasta con el crecimiento de 144.80% que registraron las exportaciones de equipo de cómputo en el mismo período. Esta desproporción tiene una explicación estructural. El 91.2% del valor de los insumos del sector se concentra en: unidades de memoria; partes y accesorios; y procesadores y controladores provenientes principalmente de Asia. Además, la correlación de 0.97 entre las importaciones de estos insumos y las exportaciones de equipo de cómputo sugiere la ausencia de una cadena de suministro madura en territorio nacional. Esto se debe a que México está siendo utilizado como un centro de ensamble, debido a los bajos aranceles cobrados para las importaciones de insumos de equipo de cómputo en Estados Unidos y la ausencia de reglas de origen en el comercio de estos productos en el TMEC. Este esquema representa un riesgo para México, pues implicaría regresar al modelo de maquila de exportación que se tenía hace 30 años, en el que fácilmente se puede sustituir un país por otro, en contraste con el modelo de exportaciones de alto valor agregado en el que se propicia la llegada de inversión extranjera directa, crece la productividad, se contrata personal y se desarrollan cadenas de suministro locales vinculadas con las de los socios comerciales. Asimismo, al tratarse de una posible triangulación, existe el riesgo de implementación de reglas de origen en el TMEC, lo que pondría en riesgo el crecimiento de las exportaciones mexicanas. ****Directora de Análisis Económico en Grupo Financiero BASE y profesora de Economía del Tec de Monterrey.