No habrá dinero adicional para que el IMSS y el ISSSTE atiendan al "Servicio Universal de Salud

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Como lo advertimos, el dictamen de presupuesto para 2027 que se votará en los próximos días es contundente: no habrá dinero adicional para que el IMSS y el ISSSTE atiendan a más pacientes con el “Servicio Universal de Salud” El IMSS y el ISSSTE tendrán que arreglárselas con sus presupuestos autorizados. El riesgo es que sean los trabajadores quienes terminen pagando la atención que promete el Gobierno: con sus cuotas, más saturación y hospitales cada vez más rebasados. El 1 de enero de 2027 comenzará la primera etapa del “Servicio Universal de Salud”. El Gobierno anunció 12,750 nuevos consultorios de atención primaria, cuya apertura será gradual a partir de enero. Esto es lo que no te dice Claudia Sheinbaum sobre su propuesta de universalización de la salud: No garantiza los mismos servicios para todos. Tampoco resuelve las diferencias en el gasto por paciente entre el IMSS, ISSSTE, Pemex y otras instituciones públicas. Más presión sobre hospitales saturados. Ampliar la población atendida sin aumentar proporcionalmente la capacidad hospitalaria puede significar más tiempos de espera, cirugías postergadas y menor disponibilidad de especialistas. Riesgo para los recursos de los trabajadores. El propio decreto establece que no se autorizarán ampliaciones presupuestarias adicionales por la operación del Servicio Universal y contempla compensaciones financieras entre instituciones. ¿De dónde saldrá el dinero si esos mecanismos resultan insuficientes? Más carga para médicos y enfermeras. Nuestros profesionales de la salud ya están exhaustos. Y ahora pretenden contratar personal para los nuevos consultorios ofreciendo hasta $19,200 mensuales a médicos, $13,350 a licenciados en enfermería y $11,000 a técnicos en enfermería. No resuelve el desabasto de medicamentos ni la falta de infraestructura hospitalaria. Abrir consultorios no sustituye la necesidad de más camas, especialistas, equipamiento y medicamentos. Y hay otra pregunta que el Gobierno debe responder: ¿Por qué los Servidores de la Nación de la Secretaría de Bienestar participan en el registro de la población y la recopilación de datos biométricos para una credencial vinculada al acceso a servicios de salud? ¿Quién tendrá acceso a esa información y cómo se protegerá? Este es un remedio improvisado ante los problemas del IMSS-Bienestar. Después de desaparecer el Seguro Popular y extinguir el INSABI, ahora pretenden ampliar la cobertura sin garantizar un financiamiento suficiente y sostenible. Universalizar la salud requiere más presupuesto, infraestructura, médicos, mejores condiciones laborales y medicamentos. No basta con repartir entre más personas lo que hoy ya es insuficiente.