La revisión del T‑MEC en 2026. Uno de los procesos económicos y diplomáticos más relevantes para América del Norte en la próxima década Aunque el tratado establece formalmente una revisión conjunta en 2026, tanto Estados Unidos como Canadá anticiparon el proceso y arrancaron trabajos internos desde 2025. Esto no es una sorpresa, debido a que ambos países suelen prepararse con mucha anticipación para negociaciones comerciales de alto impacto. La revisión del T‑MEC en 2026 será uno de los procesos económicos y diplomáticos más relevantes para América del Norte en la próxima década. A diferencia de una renegociación completa, esta revisión funciona como una evaluación profunda del desempeño del tratado y abre la puerta a ajustes, ampliaciones o incluso tensiones comerciales. En este contexto, la presencia de especialistas altamente capacitados en las mesas de trabajo no es opcional, es estratégica y determinante. Estados Unidos y Canadá históricamente han llegado a estos procesos con equipos robustos, integrados por economistas, abogados comerciales, expertos en propiedad intelectual, reguladores ambientales, especialistas laborales y analistas sectoriales. Esto les permite no solo defender sus intereses, sino también marcar la agenda técnica. México, por su parte, ha avanzado significativamente desde el TLCAN, pero aún enfrenta retos. La rotación de personal, la falta de continuidad institucional y la limitada inversión en análisis técnico pueden reducir su capacidad de negociación. Por ello, incorporar especialistas no solo es deseable, sino indispensable para equilibrar las mesas del T-MEC en 2026. Durante la revisión de 2026, los temas más sensibles pueden ser las reglas de origen automotrices, energía, comercio digital, agricultura, mecanismos laborales y medio ambiente, que requieren un nivel de detalle técnico que solo expertos pueden manejar. Por ejemplo, en el sector automotriz, la interpretación de los porcentajes de valor de contenido regional ha generado disputas que llegaron a paneles. Sin especialistas, México corre el riesgo de aceptar criterios desfavorables o de no detectar oportunidades para flexibilizar reglas que beneficien a su industria. En materia energética, la presión estadounidense y canadiense sobre políticas de competencia y transición energética será intensa. Aquí se necesitan expertos en regulación, derecho internacional, energías renovables y economía industrial capaces de argumentar con evidencia y anticipar escenarios. Lo mismo ocurre en el capítulo laboral, donde los mecanismos de respuesta rápida han demostrado ser complejos y altamente técnicos. Además, la revisión de 2026 no solo implica defender posiciones, sino proponer mejoras. Para ello, México debe llegar con estudios de impacto, modelos econométricos, modelos de escenarios, análisis comparados y propuestas normativas sólidas. Esto solo es posible con equipos multidisciplinarios que integren especialistas del sector público, privado y académico. Finalmente, contar con especialistas también fortalece la percepción internacional de México como un socio serio y preparado. La negociación técnica no es solo un ejercicio económico, sino un mensaje político. Llegar con equipos débiles o improvisados puede interpretarse como falta de interés o incapacidad para sostener compromisos de largo plazo. En síntesis, la revisión del T‑MEC en 2026 exige un nivel de profesionalización que solo especialistas pueden aportar. Estados Unidos y Canadá ya operan bajo este estándar; para México, igualar esa capacidad es una condición necesaria para proteger su competitividad, su soberanía regulatoria y su papel dentro de la región norteamericana. *****Profesor Investigador en Economía Internacional en El Colef. Distinguido miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores. Ha sido también profesor en la Universidad Iberoamericana, CISE, “fellow” y “guest scholar” en UCSD y profesor visitante en UC Irvine.