Sobre la inflación de México: unos ven lo que se ha avanzado y otros lo que falta por recorrer

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En México, las presiones inflacionarias continúan cediendo. En septiembre, la inflación al consumidor registró una tasa anual de 4.58%, la menor desde marzo de este año. Al interior, la inflación no subyacente se desaceleró por segundo mes consecutivo, mostrando una inflación anual de 6.50%, la menor desde mayo de este año. Por su parte, la inflación subyacente se ubicó en 3.91% anual, la menor tasa desde febrero del 2021, ligando veinte meses consecutivos con desaceleración. Cabe destacar que, en septiembre, la inflación anual de la mayoría de los subcomponentes mostró una desaceleración. Sin embargo, los subcomponentes de vivienda, otros servicios y tarifas autorizadas por el gobierno se aceleraron. Es importante recordar que, en particular, los servicios de vivienda y las tarifas autorizadas han venido enfrentando presiones inflacionarias adicionales en las últimas quincenas, alcanzando en algunos casos niveles no vistos desde 2008. Al interior de la inflación no subyacente destaca que los productos agropecuarios mostraron una inflación anual de 6.76%, la menor desde marzo de este año. Esto estuvo explicado por una inflación anual en frutas y verduras de 7.65% y en productos pecuarios de 5.14%, las menores desde noviembre del 2023 y junio del 2024, respectivamente. Por su parte, los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno mostraron inflaciones de 6.92% y 3.93%, respectivamente. Cabe recordar que los energéticos hilaron 12 meses de aceleraciones de agosto del año pasado a julio de este año, y con el resultado de septiembre, suman ahora dos meses consecutivos de desaceleración, ayudando a que las presiones en el componente no subyacente cedan. Por el contrario, las tarifas autorizadas suman 4 meses seguidos de aceleraciones. La desaceleración en la inflación es algo positivo, pero es importante recordar que el objetivo de inflación del Banco de México es 3%, por lo que aun queda un largo camino por recorrer. Además, siguen existiendo riesgos para la inflación y ante la desaceleración económica (que en teoría quitaría presión en los precios) es posible que suba la cantidad y monto que envían los migrantes de remesas a sus familiares en México. Así, la desaceleración económica y el aumento en remesas pueden cambiar patrones de consumo de la población y generar presión sobre los precios de productos y servicios que tienen alta ponderación en el índice nacional de precios al consumidor. Otros riesgos para la inflación son: inseguridad pública, depreciaciones del peso, presiones al alza en el precio internacional de los energéticos ante la guerra en Medio Oriente y posibilidad de interrupciones de cadenas de suministro. Con todo esto se estima que el Banco de México seguirá recortando la tasa de interés este año, para cerrar en 10%. Seguramente las decisiones de política monetaria no serán tomadas de manera unánime, pues de acuerdo a las minutas recién publicadas, algunos miembros de la Junta de Gobierno ven lo que se ha avanzado y otros ven lo que falta por recorrer para regresar al objetivo de inflación. Para 2024 se estima que la inflación podría cerrar entre 4.2 y 4.4%, para 2025 se esperan menos presiones inflacionarias, por lo que la inflación podría cerrar entre 3.4 y 3.9%. Así, en 2025 podría haber mejores condiciones para recortes en la tasa de interés, por lo que la tasa de referencia podría cerrar el 2025 en 8.5%. * Directora de Análisis Económico en Grupo Financiero BASE y profesora de Economía del Tec de Monterrey.