La "unificación de servicios de salud" cada vez tiene menos viabilidad. Dicen que costará $3,500 millones, cuando el país tiene 44 millones sin acceso a la salud El IMSS Bienestar no podrá pagar a Tu IMSS por los pacientes que atienda. Quebrarán la seguridad social, esas instituciones como el IMSS y el ISSSTE que ya enfrentan muchos problemas para atender a los trabajadores que pagan cuotas mensualmente Además, la presidenta piensa excluir a los estados no adheridos al IMSS-Bienestar, como Guanajuato, cuando están atendiendo a los pacientes que rechazan acudir al IMSS o al ISSSTE por la saturación de sus hospitales y el desabasto de medicamentos. En concreto, la reforma promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum: No asegura que todas las personas reciban los mismos servicios de salud, ya que mantiene intactos los mismos esquemas diferenciados de cobertura, catálogos de intervenciones y capacidades institucionales según la adscripción administrativa de cada persona. En ausencia de una homologación mínima de prestaciones, financiamiento y de criterios claros de acceso, el intercambio de servicios se limita a una medida operativa discrecional, en la que la autoridad decide a donde mandar al paciente. No corrige la profunda disparidad en el gasto público per cápita entre las distintas instituciones del sector salud, como el IMSS, el ISSSTE, PEMEX, la Comisión Federal de Electricidad y las Fuerzas Armadas, manteniendo esquemas de financiamiento desiguales que no responden a criterios de necesidad de atención médica, ni de equidad. Al no establecer mecanismos de compensación presupuestal ni reglas para una redistribución de recursos en función de la demanda de servicios, el intercambio de servicios se realiza entre instituciones con capacidades financieras muy distintas, perpetuando inequidades estructurales y limitando la posibilidad de garantizar un acceso homogéneo y de calidad a los servicios de salud para toda la población. Provocará una sobrecarga de las instituciones percibidas como de mayor calidad, como el IMSS, los institutos nacionales y los sistemas estatales no adheridos al IMSS-Bienestar. No se establece un mecanismo de financiamiento que permita ampliar las capacidades del sistema de salud en materia de infraestructura, personal médico ni disponibilidad de insumos, por lo que la reforma únicamente incrementará la demanda de servicios sin un aumento proporcional de los recursos necesarios para atenderla. La ausencia de reglas claras en el diseño e implementación del intercambio de servicios de salud genera una ambigüedad jurídica preocupante en aspectos fundamentales, como la determinación de la responsabilidad médica y la garantía de la continuidad de los tratamientos. No corrige la tendencia del Gobierno Federal a utilizar las reservas financieras de instituciones como el IMSS y el ISSSTE para atender a población no derechohabiente. En consecuencia, un incremento en la demanda de sus servicios podría generar presiones financieras adicionales, una disminución en la calidad de la atención médica y afectaciones en otras prestaciones dirigidas a sus derechohabientes, como los servicios de guarderías, así como comprometer los recursos destinados al pago de pensiones.